Treinta años de brindar sus cuidados
El nacimiento de un bebé es siempre un milagro. Pero si su familia ha tenido que enfrentarse a la idea de que algo “de alto riesgo” va a pasar antes o durante el parto, o si niño nació con una enfermedad muy grave, los servicios de calidad proporcionados por una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (NICU, por sus siglas en inglés), pueden darle una gran tranquilidad.
En agosto de 2005, nuestra NICU cumplió 30 años de servicio. La unidad comenzó siendo pequeña, al igual que mucho de sus pacientes, como una Sala de Recién Nacidos con Cuidados Intermedios (ICN, por sus siglas en inglés), con sólo cuatro camas y un personal de 12 miembros. Al igual que sus pacientes, ésta ha crecido mucho desde entonces.
En la actualidad es una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales Nivel III, de 45 camas, con licencia del estado y certificada por California Children’s Services (CCS). El personal actual está integrado por más de 150 miembros e incluye enfermeras registradas, terapeutas respiratorios, coordinadores de unidad, nutricionistas, trabajadores sociales, administradores de casos, técnicos especialistas en trastornos del sueño, especialistas en desarrollo, neonatólogos, enfermeras especializadas en neonatología, médicos e instructores de reanimación cardiopulmonar (CPR, por sus siglas en inglés), todos ellos muy calificados, entre otros.
“¡Los bebés se enferman como las demás personas!”
La directora de Servicios para la Atención del Paciente de la NICU, Cheryl VonLatta, quien es enfermera registrada, ha trabajado en la unidad desde su fundación; ella fue una de las enfermeras que integraron su personal originalmente. Hoy en día ella trabaja mano a mano con el director médico actual, el Dr. Frederick Murphy, supervisando a un experto personal. Todas las enfermeras que trabajan con VonLatta son enfermeras registradas, muchas de ellas con certificación especial en cuidados neonatales; igual es el caso de las enfermeras profesionales y los terapeutas respiratorios que trabajan en la sala.
Para los bebés que necesitan asistencia respiratoria, la NICU cuenta con ventiladores de muchos tipos. Las incubadoras cubiertas con vidrio son utilizadas para los recién nacidos que requieren de aislamiento y las cunas térmicas para mantener confortable a los que necesitan muchas intervenciones. Los signos vitales son monitoreados de la misma forma que se hace en la Unidad de Cuidados Intensivos para adultos. También cuenta con equipo especial para problemas especiales, como lámparas de fototerapia para bebés con ictericia provocada porque su hígado no se ha desarrollado.
“La mayoría de los bebés que aquí se atienden son niños que nacieron prematuramente”, dice VonLatta. “¡Pero los bebés se enferman como las demás personas!” Casi un 20% de nuestros pacientes son bebés nacidos a término que necesitan nuestros servicios porque han contraído neumonía u otra infección”.
“Nuestros servicios toman muy en cuenta a la familia”, agrega. “No hay un horario de visita establecido y hay habitaciones especiales para las familias que quieran dormir en la misma habitación con su recién nacido”. Como una sala de recién nacidos nivel III, la NICU atiende a recién nacidos provenientes de centros ubicados en una región grande, integrada por cuatro condados; los padres que viven lejos del hospital están contentos de saber que algunos voluntarios del hospital han sido entrenados como “niñeros” de la NICU, para garantizar que sus bebés reciban mucha atención. “Nuestras enfermeras también son buenas niñeras”, añade VonLatta
Apoyo y seguimiento
Se dispone tanto de transporte terrestre como aéreo para trasladar a las madres que necesitan una atención de más alto nivel y que provienen de áreas lejanas. “Preferimos trasladar a la madre, más que al bebé”, dice VonLatta, “pero si la condición de la madre no es lo suficientemente estable como para permitirle viajar, nosotros estamos preparados para transportar al recién nacido después del parto”. Una brigada móvil entrenada en medicina materno-fetal, proveniente del área de Labor y Parto de DMC, acompaña a las madres que son trasladadas al hospital para dar a luz; una brigada móvil de cuidados neonatales, parte del personal de VonLatta, acompaña a los recién nacidos que son traídos a la NICU.
La estadía en la NICU puede variar de un promedio de 14 días, hasta tres meses, y el cuidado no termina allí. Una vez que el niño sale de Cuidados Intensivos, se le puede continuar brindando atención en una Sala de Recién Nacidos con Cuidados Intermedios. Los niños que viven cerca del hospital son atendidos en calidad de pacientes externos en la Clínica de Cuidados de Seguimiento para Niños de Alto Riesgo, la cual es supervisada por la especialista en desarrollo, Diana Hicks, enfermera registrada, por un período de dos años a partir de la fecha en que salen del hospital.
“Parte de lo que hace a las NICU lo que son”, dice Von Latta, “son los servicios que ofrecemos y los programas estatales a los que proporcionamos acceso para ayudar al crecimiento y desarrollo de los niños, una vez que dejan el hospital”. Para asegurar de que los niños que han salido de la unidad y que proceden de lugares remotos reciban seguimiento para identificar y corregir cualquier problema de desarrollo, la NICU ofrece servicios y capacitación a otros centros para que establezcan sus propias clínicas de cuidados de seguimiento para niños de alto riesgo.
Nuestro agradecimiento al esmerado personal de nuestra NICU por el buen trabajo realizado y nuestras felicitaciones por estos 30 años de éxito. El hospital está orgullo de los excelentes servicios que ellos prestan y esperamos contar con otros 30 años de profesionalismo, dedicación, esfuerzo de equipo y compromiso para con las familias de nuestra comunidad y los condados aledaños.